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viernes, 12 de agosto de 2011

Cuando la ciencia sale de los centros científicos y se vuelve popular

Escribí esta poencia hace ya un par de años, pero es parte de la cultura que se aprende en los medios de comunicación... la comrparto con ustedes para hacer conciencia de que la televisión educa... de maneras insospechadas...

CUANDO LA CIENCIA SALE DE LOS CENTROS CIENTÍFICOS Y SE VUELVE POPULAR


Deseo comenzar este trabajo diciendo que mi primer acercamiento a la ciencia, lo hice gracias a los programas de divulgación que en los años 70 y 80’s eran pocos y no tan elocuentes, coloridos o atractivos como lo son ahora los programas de Discovery Channel o las series de televisión como cualquiera de las versiones de CSI. En aquel entonces, aunque se hablaba de divulgación, uno como espectador tenía que hacer muchas preguntas o investigar en las bibliotecas términos que a veces pasaban desapercibidos para los expertos. Aunque parezca extraño,  Uno de los esos  términos en mi caso, fue la palabra investigar. Al acudir a la biblioteca, aprendí que la palabra investigar proviene del latín investigare que significa inquirir o de vestigium que significa huella.  Aprendí con un poco más de experiencia con los libros que la ciencia constituye un conjunto de ideas  provisionales, es decir que son válidas mientras no se demuestre su falsedad o no sean superadas por nuevos conjuntos de ideas con mayor poder de explicación, por lo que la verdad científica es relativa y cambiante, no son eternas ni cristalizadas. En segundo lugar, si bien la ciencia exige que sus verdades sean constantemente verificadas, la verificación de la validez de las construcciones teóricas, así como el aporte de nuevos conocimientos, debe ser realizado utilizando un método: la investigación científica

Durante mi paso por la Facultad de Psicología de la UNAM, aprendí que la investigación científica es metódica y sistemática, no es errática sino planeada y no excluye al azar. La investigación científica es una de las actividades más importantes que deben desarrollar los profesionales y se promueve en grado diverso en todos los países.

Después de algunas conferencias, un montón de libros y bastantes horas, me enamoré de la ciencia, primero de la psicología y después de la neurociencia, y comencé a emplear el vocabulario y posteriormente, a compartir ese vocabulario con los estudiantes. A veces llegue a preguntarme como explicar las cosas de modo tal que fuera sencillo entenderlas, y recordando mi juventud, recordé la forma tan clara que fue comprender términos complejos viéndolos en acción. Algunos de la mano de los productores y realizadores. Comencé a enseñar conceptos complicados a mis estudiantes por medio de series de televisión. Y lo que me habría costado 400 páginas y algunos desvelos, ellos los podían comprender en 5 minutos y no olvidarlos al paso de las horas.

Poco a poco, comenzaron con los años, series de televisión que incluyeron mas y mas temas científicos, una que sigue siendo mi favorita es ER. La verdad es que jamás leí el tratado de anatomía que me dejaron para la clase, pero si disfrute de las temporadas de la serie de televisión mientras leí cosas más sofisticadas. Y entonces, los temas científicos se volvieron populares.

Steve Mirsky  escribió un articulo en Scientific American que apareció publicado en mayo del 2005 titulado Crime Scene Investigation, y expone en él como los super investigadores de la televisión afectaban las cortes en los Estados Unidos, y daban ideas a los criminales. Los jurados en las cortes reales, deseaban ver pruebas forenses como las que era posible ver y tan fácil de analizar en las series de televisión.  Otros analistas incluyeron en sus reportes temas tales como: las solicitudes de pruebas de laboratorios se dispararon hasta niveles insostenibles. En los Estados Unidos aumentó el número de estudiantes en la especialidad de la Ciencia Forense. Existe un mayor respeto a la Ciencia Forense debido a la fascinación que ha despertado en las personas. Han aumentado el número de recopilaciones de pruebas físicas de la escena de crimen.

Sin embargo el efecto CSI está en el centro de la polémica. Sus expectativas poco realistas sobre lo que la ciencia forense puede o no puede aportar en un caso penal, provocó que en Ohio, Estados Unidos,  una juez incluyera entre las instrucciones a sus jurados la estricta prohibición de ver series como CSI durante su tiempo de servicio público.

Les reprochaba que estuvieran implantando la errónea noción de que la criminología es una ciencia rápida, infalible y absolutamente determinante a la hora de corroborar culpabilidad o inocencia.

Otra vertiente negativa del efecto CSI es que tanta divulgación televisiva de cuestiones "como el uso de algunos productos químicos para destruir rastros genéticos" sirva también como educación para criminales a la hora de evadir sus responsabilidades penales. Además en la  televisión, los resultados de las pruebas toxicológicas se obtienen de inmediato. En la vida real pueden demorar meses. Y la exactitud para determinar los orígenes de una prueba física no es tan precisa como en la serie.

Posteriormente en el año 2006, el Dr. David Susuki en una conferencia en el XIII Congreso Internacional de neurociencia, compartió una experiencia que nos pareció alentadora, por no decir alarmante. Los estudiantes de las Universidades Canadienses, tenían conocimientos acerca del cerebro. Eso debe darle gusto a todos, ¿no?. El problema es que usaban ese conocimiento para negarse a tratamientos médicos o para planear formas de suicidio y actos criminales. Dejo de gustarnos la idea del conocimiento.

De ahí surge la idea de realizar una investigación sobre el impacto de los temas que se vierten en las series de televisión, particularmente ER, House MD, CSI, Las Vegas, Miami y NY y la Ley y el Orden: Unidad de Victimas Especiales y preguntar a la gente el impacto que estás series tienen en la vida cotidiana.

Método

Participaron en la investigación 1523 personas entre 20 y 47 años de edad.
Lugares de residencia: México, 345  participantes; Estados Unidos, 412 participantes;  Rusia, 476 participantes;    Holanda 290 participantes. Todas las encuestas se hicieron en los idiomas oficiales de cada país. 37% de los participantes fueron estudiantes Universitarios, 49% público general, 14% profesores universitarios.
Criterios de inclusión: haber visto al menos 5 capítulos de las series de televisión a las que se referían las preguntas, participación voluntaria. Responder todas y cada una de las preguntas.

Técnica: La técnica empleada para recopilación de datos fue la encuesta cerrada y  encuesta de  opinión, vía correo electrónico.

El instrumento está compuesto por 21 preguntas agrupadas en tres grandes temas: Aprendizaje de términos científicos,  Uso de la información, Expectativas sobre casos hipotéticos referentes a la medicina, medicina forense, balística, Leyes y criminalística.

Todos los cuestionarios se validaron para la población objetivo.

Resultados:
Aprendizaje de términos científicos, el 97% de los participantes respondieron correctamente a la definición de términos científicos que se emplean en las series de televisión. Lo cual implica que las ideas implícitas y las científicas están fusionadas en entre los participantes.

Con respecto al uso de la información, los participantes respondieron de la siguiente forma:
El 100% espera que si se encuentran en un juicio, todas las pruebas y las técnicas necesarias estén disponibles en un juicio.
El 91%  espera tratamientos específicos para las enfermedades.
El 89% no cree tener necesidad de acudir al doctor excepto en casos de ataques cardiacos o accidentes cerebro vasculares.
El 92% conoce los principales medicamentos y el empleo médico de los mismos (vicodín, diazepam, tylenol, Ancef).
El 100% conoce los derechos de un detenido en los Estados Unidos pero solo el 13% conoce sus derechos en su país de origen. Excepto en los Estados Unidos.

El 95% Piensas que un criminalista sabe lo mismo de balística, medicina forense, rastreo, psicología.
El 99% piensa que los médicos siempre tienen una respuesta a las enfermedades.

Con respecto a los casos hipotéticos:
El 98% de los participantes está convencido de que el cáncer es curable con quimioterapia, solamente.
El 99% sabe como borrar rastros de ADN en escenas del crimen, y las usarían en caso de ser necesario.
El 71% conoce lo que hace falta en un juicio de asesinato, y pediría todas las pruebas en caso de que un familiar suyo fuera asesinado.
El 23% sabe la diferencia entre un médico internista, un oncólogo y médico de urgencias, pero el 100% sabe que un médico es capaz de curar cualquier enfermedad, siempre y cuando se le presente el caso a tiempo.
El 100% espera que el policía que analice un caso de violación, encuentre al culpable.

Discusión y conclusión:

Las ideas implícitas de los participantes, tienen tanto de ciencia que corren el riesgo de poner en peligro sus vidas y las de sus familiar, tomando decisiones basadas en historias que ven por la televisión, cada semana encuentran la respuesta a un caso en los laboratorios forenses llevaría semanas o meses. Técnicas genómicas, biomédicas o forenses se realizan con un click de computadora o la mirada de un experto. Las enfermedades se curan como una respuesta a las plegarias y por supuesto, siempre el paciente se ve con un maquillaje perfecto y el cabello bien acomodado.

Si, yo aprendí mucho de lo que hoy comparto en conferencias y salones de clase con los programas de divulgación de la ciencia y soy fuerte creyente en la televisión como medio educativo; pero saber que la gente es capaz de tomar un medicamento o evitar acudir al médico por que sus síntomas se parecen a los de la serie de televisión, pone en riesgo la salud pública. Preferir, por ejemplo la medicina por medicamentos que una cirugía, pone en riesgo a los pacientes.

El 45% de los participantes dice que los médicos deben contar con ciertas características físicas, de otro modo no son buenos médicos.

Si creo que se debe reformular las ideas implícitas, la pregunta es ¿cómo?.  Valdría también la pena analizar, el papel de estas series de televisión como medios didácticos en las universidades, por que me niego a pensar que son malas influencias, solo creo que deben ser acompañadas de algo de realidad.
Alma Dzib Goodin
 

Si te gustó este sitio, puedes conocer un poco más de mi trabajo en: http://www.almadzib.com 
Para la versión en español, da click en la parte superior derecha


Referencias

Calsamiglia, H. (1997) Divulgar: itinerarios discursivos del saber. Una necesidad, un problema, un hecho. Quark. Vol. 2, No. 7. Pp. 9-18.
Claxton, G. (1984) Live and learn. Harper and Row. Londres.
Claxton, G. (1991) Educar mentes curiosas. El reto de la ciencia en la escuela. Visor. España.
Fourez, G. (2002) La construcción del conocimiento científico. Narcea. España.
Miyahira,  J. (2000) Problemas éticos en la autoría y en la divulgación de los resultados de la investigación biomédica. Rev Med Hered 11 (1), 22-33.

Mirsky, S. (2005). Crime Scene Investigation. Scientific American.  May.


2 comentarios:

lilitbeth dijo...

No sabía que había un estudio hecho para medir este impacto. Opino igual que tú, una dosis de realidad no caería anda mal!!

Alma Dzib Goodin dijo...

Hay muchas investigaciones sobre el papel de las películas en la educación, principalmente en la enseñanza de ciencia, pero si se busca un poco, encontramos que los estudiantes ven tele, y aprenden!