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lunes, 13 de febrero de 2012

Creatividad, cuando a+b es igual a innovación

Generalmente se relaciona la creatividad con el arte, por lo que cuando en las escuelas se dice que ha de incluirse la creatividad como ingrediente curricular, se piensa en actividades como pintura, música o teatro. Pero en el mundo laboral, la creatividad juega un papel relevante, más allá del conocimiento necesario para un puesto, la persona creativa resuelve problemas, y hace ganar miles de dólares a la compañía que le contrata.

Si se piensa en los negocios, la innovación es la clave, la diferencia entre continuar creciendo en la vorágine empresarial o cerrar  las puertas de un empresa sin importar cuantos años haya llevado hacerlo crecer hasta cierto nivel.

En una búsqueda entre comentarios de Linkedin, se  encuentra que las personas de recursos humanos tienen esta habilidad como las más deseadas entre los empleados. Recuerdo solo uno de los miles de comentarios que arrojó mi búsqueda, y era de una persona que estaba buscando un puesto de alto nivel y decía que después de dos horas de entrevista, el CEO de la compañía le preguntó a este postulante, de manera perturbadora y sin que tuviera que ver nada con el puesto que ocuparía, ¿cuántos son dos más dos?, la persona respondió: Lo que sea que usted quiera que sea, y dice que increíblemente consiguió el empleo con esa sola respuesta.

Existen diversas explicaciones de lo que es la creatividad, pero básicamente es la capacidad de generar ideas, o pensamientos que llegan a soluciones originales, y se puede aplicar a todos los ámbitos de la vida.

Se le asocian diversos conceptos como ingenio, talento lluvia de ideas, inventiva, originalidad, intuición, inspiración, imaginación, serendipity,  arte, inteligencia, pensamiento flexible, divergente, innovación, solución de problemas, capacidad de análisis y síntesis, inventiva, pensamiento original y de cambiar el entorno.

Estudios neurocientíficos señalan a la corteza pre frontal como la responsable de las ideas creativas, sin embargo, la mayoría de las investigaciones se han desarrollado relacionando actividades artísticas, de modo tal que se ha encontrado que esta área procesa las tareas musicales, y la creatividad visual y verbal (Fuster, 2008; Runco, 2007).

Sin embargo cabe destacar que la creatividad, más allá del arte requiere un pensamiento flexible y adaptabilidad a las necesidades de las tareas, pensamiento divergente y resolución de problemas, por lo que Damasio (citado en Runco, 2007) explica que la jerarquía cerebral en lo que respecta a este tipo de tareas estaría dado por la relación entre los macrosistemas,  las redes neuronales y los procesos moleculares,  pues la creatividad es la suma de muchos procesos funcionales, ya que debe verse salpicada por la motivación, amplia experiencia en el tema, conocimiento del campo en el cual se está elaborando las ideas, lo cual implica una representación y diversificación de ideas que permita encontrar una de entre muchas que sea adecuada, novedosa y suficiente para resolver el problema en el que se desea innovar.

Se dice usualmente que los niños son particularmente creativos, y es por ello que muchas de las habilidades se deben comenzar a desarrollar cuando niños, por ejemplo las actividades artísticas y es así en parte por que no temen hacer o decir cosas ni a la critica social. Pablo Picasso dijo alguna vez que “todos los niños son artistas, el problema es que pierden el genio cuando crecen”  ¿cómo ocurre eso?.

Una explicación es que la corteza pre frontal, se desarrolla durante los primeros años de vida, pero eventualmente crece y se expande en densidad y volumen como parte del desarrollo normal del cerebro adulto, y da como resultado la cualidad cognitiva adulta del control de impulso y la atención,  pero al mismo tiempo, inhibe la capacidad de pensamientos aislados, y esto, hace crecer  la auto censura, y debido al moldeamiento ambiental, por lo que el adulto aprende a detenerse debido a la critica social (Fuster, 2002; Lehrer, 2010).

Y es aquí donde comienza la paradoja social que lleva a muchas personas, sobre todo jóvenes a la frustración y a otros a la gloria, pues socialmente se pide, se aplaude la innovación y la generación de ideas y por otro lado, se inhibe esta característica en las escuelas. Aunque en Europa desde algunos años se ha intentado integrar la creatividad como parte de las políticas académicas y culturales (Robinson, 1999).

El problema es que la cultura cambia a ritmos acelerados gracias a la revolución tecnológica donde cada día surgen nuevas aplicaciones y formas de interactuar y como menciona Robinson, (2011) el cambio nunca es lineal y no puede predecirse que hay a la vuelta de la esquina, mientras de la curricula tradicional, no ha logrado dar el brinco y dejar de pensar que todos los alumnos deben aprender lo mismo, al mismo ritmo (Dzib Goodin 2011) por lo que la interacción entre creatividad y curricula deberá darse cuando una de las dos permita a la otra encontrar la cuadratura del círculo.

Permitir el pensamiento flexible implica que no hay solo una respuesta correcta, sino en todo caso, diversas aproximaciones al mismo problema, sin caer en el otro error de la educación, que es poner en competencia por el mejor, lo cual minimiza la mayor parte de las veces la  tolerancia  a la frustración y crea emociones negativas (Akinol y  Mendes, 2008). Una investigación reciente muestra que existe una tendencia de parte de las personas más creativas a la deshonestidad, debido a la presión por ser el mejor y encontrar las mejores opciones (Gino y Ariely, 2011).

Sin embargo, la creatividad se debe desarrollar para la vida cotidiana, no solo  para el arte, la ciencia o las grandes empresas, el pensamiento flexible puede ser la respuesta a muchas situaciones de la vida cotidiana, que combinado con la creatividad permitiría emplear diversas herramientas (Ionescu, 2011) y no solo las más populares, o emplearlas de modo más efectivo.

Y quizá la pregunta es ¿cómo se puede enseñar la creatividad?, si se buscan esas palabras en Google, se encuentran 4 millones 600 mil entradas, y da la impresión de que no hay duda de que es posible enseñar este don tan valioso para las empresas, sin embargo, aun cuando no es una habilidad que solo puedan tener algunos elegidos, parece que los expertos coinciden en que deben existir ciertas condiciones como la estimulación del ambiente, retos motivadores a resolver, conocimiento sobre un tema, cierto nivel de conocimiento en el área a desarrollar, práctica, motivación y que cada uno aprenda a reconocer los momentos de iluminación (DiChristina, 2008).

Los expertos también explican que este pensamiento creativo no surge  necesariamente escuchando musas, surge de la lectura, la observación, la interacción con el mundo, lo que provoca una lenta pero profunda incubación de ideas, y que cuando se está en el proceso, debe evitarse de la mejor forma posible las distracciones, pues a veces hacen que se pierda un idea, la cual puede ser difícil o a veces imposible de recuperar. Se han de buscar la menor cantidad de ideas sofisticadas, para evitar la frustración, y aprender a escuchar la crítica, sin que está golpee demasiado al ego, pues será este quien resulte ganador cuando surja la idea del millón de dólares (Johnson, 2010). Y cabe mencionar que la originalidad no es suficiente para la creatividad, pues habrá que considerar también como variable la utilidad de la idea (Runco and Jaeger, 2012).

Es por eso que Pablo Picasso dijo alguna vez que “la inspiración existe, pero ha de encontrarnos trabajando”, de modo tal que no o es fácil tener una receta que produzca ideas innovadoras, además, habrá que considerar los entornos, pues si bien algunos necesitan la soledad y la calma para crear, otros se sienten inspirados escuchando lluvias de ideas dentro de los equipos de trabajo, con múltiples puntos de vista y formas de pensar.

Pero hay que considerar que el mundo moderno ofrece ventajas de comunicación sin precedentes, por ejemplo, equipos de trabajo internacionales reunidos en salas de conferencia virtuales o en video conferencias, con la posibilidad de compartir de manera multicultural influencias y conocimientos, por lo que las posibilidades creativas se pueden multiplicar.

A nivel escolar existen áreas donde la creatividad y la innovación son básicas, independientemente del campo educativo. Es por eso que los programas escolares no pueden dejarla fuera, pero mientras no haya un cambio curricular, y se deje de lado la idea de que todos deben aprender lo mismo, al mismo ritmo y de la misma forma, la creatividad no será un insumo. Y muchos pierden la pasión y probablemente la posibilidad de desarrollar el talento (Dzib Goodin, 2011).

Es por ello que la invitación es a permitir que la innovación y la creatividad sean un tema  y una habilidad en lo cotidiano, en todos los ámbitos sociales, para encontrar la cuadratura del círculo negro de colores y permitir que el talento florezca, pues al final la labor escolar, debería ser ayudar a la búsqueda del talento y entre más jóvenes, mejor.

Alma Dzib Goodin

 
Si te gustó este sitio, puedes conocer un poco más de mi trabajo en: http://www.almadzib.com
Para la versión en español, da click en la parte superior derecha


Referencias:

Akinola, M. and Mendes WB. (2008) The dark side  of creativity: Biological vulnerability and negative emotions lead to greater artistic creativity. Pers. Soc. Psychol. Bull. 34 (12) 1677-1686.

DiChristina, M. (2008) Let your creativity soar. Scientific American Mind. 19 (3) 24-31.

Dzib Goodin, A. (2011) The search for talent: the holy grail. Disponible en : http://talkingaboutneurocognitionandlearning.blogspot.com/2011/12/search-for-talent-holy-grail.html.

Fuster, JM. (2008) Prefrontal cortex. Elsevier. Oxford. UK.

Fuster, JM. (2002) Frontal lobe and cognitive development. Journal of Neurocytology. 31.(3-5) 373-385.

Gino, F. and Ariely, D. (2011) The dark side of creativity: Original thinkers can be more dishonest. Harvard Bussiness School. Working papers. Disponible en  red: http://hbswk.hbs.edu/item/6613.html.

Ionescu, T. (2011) Exploring the nature of cognitive flexibility. New Ideas in Psychology. 30 (2) 190-200.

Johnson, S. (2010) Where good ideas come from: The natural history of innovation.  Penguin publisher. USA.

Lehrer, J. (2010) Childish creativity.  Disponible en red: http://scienceblogs.com/cortex/2010/03/childish_creativity.php.

Robinson, K. (1999) Culture, creativity and the young: developing public policy. Council of Europe Publishing. Belgium.


Robinson, K. (2011) Out of our minds. Courier Westford. Westford, MA. USA.

Runco, M. (2007) Creativity theories and Themes: research, development and practice. Elsevier Academic Press. USA.

Runco, M. and Jaeger, GJ. (2012) The standard definition of creativity. Creativity Research Journal. 24 (1) 92-96.