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miércoles, 30 de enero de 2013

El cerebro

En los temas anteriores siempre he hecho referencia al cerebro y aquí me propongo describirlo a grosso modo, de manera muy humilde porque creo que describirlo necesitaría una biblioteca del tamaño de la Ciudad de Nueva York. 

Lo que puedo decir sobre este objeto de estudio es que pesa entre 1300 y 1400 gramos en promedio. El volumen se ha calculado en 1375 cm3  aproximadamente, tiene más o menos una superficie de dos metros cuadrados, ¡sí, leyó usted bien!, lo que pasa es que cabe perfectamente dentro del cráneo debido a que está plegado de una forma muy peculiar, para aumentar el área de la superficie de la corteza cerebral al máximo, por ello está lleno de pliegues.

 Ahora bien, el cerebro trabaja gracias a unas 30 billones  de neuronas (nadie las ha contacto, es solo un cálculo),  cada una de las cuales se interconecta con otras por un número de sinapsis (conexiones) que va de varios centenares a más de 20 mil, formando una red estructural que es unas 100 veces más compleja que la red telefónica mundial.
  
Hay quienes describen esta super estructura explicando que si se dibujase un cuadro con un área de un milímetro sobre el cerebro, se estaría estimando la posición de 100 000 neuronas.
 
Se ha estimado que el 70% de la cantidad de neuronas (aproximadamente 14 x 1013 neuronas) se encuentran en la corteza cerebral, la cual es el manto de tejido nervioso que cubre la superficie de los hemisferios cerebrales; el Dr. David Susuki le llama: la gorra de pensar.

 La neocorteza cerebral (cuya definición literal es cerebro nuevo) forma un revestimiento completo y externo del hemisferio cerebral, está compuesta por entre 100,000 millones y 11.5 billones de neuronas. Esto representa  una capacidad de conexión entre neuronas de alrededor de 10 x 1013 sinapsis posibles en el cerebro humano. El área de superficie de la corteza está aumentada por su plegamiento en giros separados por surcos. El espesor de la neocorteza varía de 1,5 a 4,5 milímetros y está organizada en unidades de actividad funcional conocidas como áreas.

La neocorteza se caracteriza por su desarrollo en los mamíferos y, particularmente, en los primates no humanos y el hombre, en este sentido la proporción del volumen de la corteza en los seres humanos es mayor que en otros mamíferos.

Una de las mayores ocupaciones de la neocorteza  es el almacenamiento en secuencia de patrones, para hacer procesos auto asociables de formas invariantes y en jerarquías, con el fin de abstraer el mundo de la mejor manera.

A través de las interacciones entre sistemas de regulación  y las fibras de proyección, la corteza cerebral ejerce influencia directa sobre la planificación, la intención y la ejecución voluntaria del movimiento. Además se relaciona con la esfera consciente, el lenguaje, el pensamiento, la memoria, la función emocional y, en general con todas aquellas actividades distinguidas como funciones mentales superiores.

Es por ello que para asegurar el éxito cognitivo de la especie, el recién nacido posee un cerebro muy grande en proporción al tamaño del cuerpo (el 12% poco más o menos) ya que durante los primeros 3 años de vida, es cuando el niño aprende con mayor rapidez; sin embargo, el cerebro y en especial la corteza continúan creciendo muy rápidamente, y alrededor de los seis años, el niño posee ya el 90% de la masa cerebral que tendrá como adulto. Estudios actuales sin embargo, muestran que las conexiones neuronales seguirán creciendo durante toda la vida.

Algunos estudios antropológicos explican que el cerebro ha evolucionado y aumentado su complejidad y contenido informativo a lo largo de millones de años, esto porque  su estructura refleja todas las fases por las que ha pasado.

De este modo es posible observar que el cerebro evolucionó de adentro hacia afuera, en las áreas más centrales se encuentra la parte más antigua, el tallo encefálico, el cuál dirige las funciones biológicos básicas, incluyendo la respiración y el ritmo cardiaco, mientras que las emociones se encuentran gobernadas por el sistema límbico, el cual es compartido por el desarrollo del resto de los mamíferos y finalmente se encuentra la corteza cerebral, viviendo lo que una vez Carl Sagan describió como una tregua incómoda entre los cerebros más primitivos, ya que es ahí donde la materia es transformada en conciencia, y es en ella donde se crean las ideas y las inspiraciones y donde se lleva a cabo los proceso de comprensión y de aprendizaje.

Referencias:

Bear, M., Connors, B.W and Paradiso, M.A. (2001) Neuroscience: Exploring the Brain. Baltimore: Lippincott.

 Buritica – Ramírez, E. y Pimienta- Jiménez, H. (2007) Corteza frontopolar humana: área 10. Revista Latinoamericana de Psicología. Volumen 39, No 1, 127-142

 Dick, U. and Roth, G. (2008) Intelligence evolved. Scientific American mind. Vol. 19. num. 4. 70-77.

 Hawkins, J., and Blakesleem, S. (2004) On intelligence. Times Books. USA.

 Sakal, T., Matsui, M., Mikami, A., Malkova, L., Hamada, Y., Tomonaga, M., Suzuki, J., Tanaka, M., Miyabe-Nisiwaki, T., Makishima, H., Nakatsukasa, M., and Matsuzawa. T. (2013) developmental patterns of chimpanzee cerebral tissues provide important clues for understanding the remarkable enlargement on the human brain. Proceedings of the Royal Society Biological Science. Disponible en: http://rspb.royalsocietypublishing.org/content/280/1753/20122398.full.pdf+html